Perros y fútbol

Antes de la Eurocopa 2012, celebrada entre Polonia y Ucrania, hubo un escándalo internacional acerca de la matanza de perros callejeros en Ucrania como parte de los preparativos para el torneo. Soy vegetariana por razones éticas (y todo lo que eso implica: no uso pieles, no visito circos o zoos o lugares donde los animales sean expuestos o maltratados), soy consciente de los derechos de los animales e intento luchar por ellos en la medida de mis posibilidades. Por esta razón decidí no ver los partidos de la Eurocopa. No era algo difícil para mí, no me gusta el fútbol y nunca lo veo, así que ¿por qué debería ver la Eurocopa 2012?

En Moscú hay también una ingente población de perros callejeros documentada desde el siglo XIX. Generalmente estos perros son salvajes y potencialmente agresivos. Viven en manadas en las calles y en invierno a menudo se cobijan del frío  dentro de las estaciones de metro. Las autoridades no hacen nada por ellos y, por lo que sé, tampoco hay grupos ecologistas o amigos de los animales que hagan nada por ellos.
Los perros son animales sumamente inteligentes y estos perros ferales lo son aún más. Deben luchar por su supervivencia día a día en esta jungla urbana que es Moscú. Con una simple búsqueda en Google, incluso en español, podemos encontrar varios artículos que hablan sobre las prodigiosas capacidades de estos perros: los más listos han aprendido a cruzar las calles por los pasos de peatones y a mirar a lado y lado antes pero lo que más me sorprende es que muchos de ellos han aprendido a usar el metro.
Sí, a pesar de las fotos yo tampoco lo creí cuando lo leí aquí. ¿Cómo puede un perro bajar las escaleras mecánicas? Yo tengo un perro en España y le da terror usarlas. Además, generalmente está prohibido que los perros usen escaleras mecánicas porque es peligroso para ellos. Bueno, pongamos que los perros ferales han aprendido a usarlas sin temor y sin riesgo para sus patitas pero, ¿cómo pueden saber qué metro deben coger? ¿cuántas paradas deben esperar y dónde deben bajarse? Imaginemos que lo consigue…¿para qué quiere un perro ir en metro?, ¿adónde deben ir?

La final de la Eurocopa 2012 se celebró el domingo 1 de Julio, jugaban España contra Italia. Tengo la suerte de que a MNI (Mi Novio Italiano) tampoco le gusta el fútbol, entonces la final entre nuestros países no representaba nada para nosotros. En cambio, representaba muchísimo para algunos de nuestros amigos y compañeros de trabajo y, finalmente, nos comprometimos a ir con ellos a ver el partido en el pub ruso donde ellos siempre quedan para ver el fútbol. Sin embargo, antes del fin del partido decidimos irnos a casa: no queríamos perder el último metro ni tampoco ir en el penúltimo con todos los fanáticos del fútbol.

Nos subimos al primer vagón del metro y nos quedamos medio adormilados cuando, después de un par de paradas, un perro se sube al metro. Primero se quedó pensativo, de pie, delante de la puerta que acababa de cerrarse. Después de un poco, parece que se sintió más seguro y decidió tumbarse. Por supuesto, se tumbó a los pies de uno de los pasajeros que estaba sentado cerca de nosotros. Todos los pasajeros que entraban en el vagón se apartaban del perro, se sentaban lo más lejos posible. Él estaba tumbado tranquilo y respiraba profundamente. Parecía dormido, pero cada vez que la voz anunciaba por megafonía la siguiente parada, movía las orejas.
Una parada antes de la nuestra, cuando la voz anunció que la próxima estación sería Perovo, el perro se levantó y se acercó a la puerta, donde esperó en pie que el tren parase. Nosotros también nos levantamos y esperamos cerca de él. Cuando las puertas del metro se abrieron, el perro salió decidiamente, y nosotros, sorprendios, tras él. En el centro de la estación, el perro se dirigió seguro hacia su salida, que resultó ser la nuestra. MNI le aguantó la puerta de acceso al túnel para salir a la calle y, una vez ahí, miró a los lados, pensando hacia qué lado del túnel debía ir. Ahí lo perdimos de vista, pero unos días después publiqué la foto en Facebook y una amiga rusa que también vive en Perovo me contestó que lo conocía: su manda vive cerca de su casa.

Foto de Alberto Fornasier

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