Octubre revolucionario

Hoy pensaba escribir un post un poco vanal sobre cafeterías de moda en el centro de Moscú pero a la salida de una de ellas me he encontrado con una manifestación. En ese momento me he dado cuenta del día que era hoy y he decidido cambiar de tema y posponer las cafeterías. Las cafeterías pueden esperar, la revolución es más urgente. Sí, sí. He dicho revolución.

Hoy, día 7 de noviembre, es el aniversario de la segunda fase de la Revolución de 1917, conocida como Revolución de Octubre. La fecha de octubre se corresponde con el calendario anterior, vigente en la época de los zares pero, tras la victoria de la Revolución, se instauró el calendario georgiano y su aniversario pasó a ser el 7 de Noviembre.

La Revolución de Octubre fue liderada por Lenin -quien estaba a la cabeza de los bolcheviques- y condujo a una insurrección y a una posterior guerra civil tras la cual se fundó, en 1922, la Unión Soviética.

Hoy, como un miércoles de cada dos, he ido a tomar un café con mis amigas y a la salida debíamos volver a nuestro trabajo. Para ello, teníamos que cruzar la calle Tverskaya y nos dirigíamos hacia el paso subterráneo para peatones cuando nos hemos encontrado con una marea roja delante de nosotras. Un río de gente bajaba calle abajo (supongo que desde la Plaza de Pushkin hasta la Plaza de la Revolución) enarbolando banderas rojas con la imagen de Lenin y la hoz y el martillo. La manifestación estaba encabezada por una banda que tocaba himnos revolucionarios sin cesar y el grupo se componía de gente de todas las edades pero, muy especialmente, de gente mayor.

Foto de Laura Morales

Foto de Laura Morales

Nos hemos quedado paradas ante la multitud, maravilladas de ver a tantos nostálgicos de la época anterior (a veces mis estudiantes llaman con ese eufemismo a la época soviética) y, sobre todo, de ver a tantos ancianos gritando “revolutsia”. Había también multitud de periodistas fotografiando la manifestación y mi amiga y yo, que la mirábamos con la boca abierta y sacábamos fotos con el móvil, hemos sido retratadas también por algún periodista que otro. Posiblemente dirán que los turistas alucinan con ese ataque de nostalgia revolucionaria. No se equivocarán.

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