Superalimentos contra el frío

Foto Laura Morales

Ayer preparé una comida e invité a algunas amigas a mi casa para celebrar mi cumpleaños. Por supuesto fue una comida vegetariana y el menú fue el siguiente: un entrante de Hummus con crudités y un plato principal de pimientos asados al horno rellenos de espinacas, calabacín y tofu marinado acompañado de una ensalada de lechugas variadas (mezcla italiana, decía en el envase), nueces, tomate, olivas negras y semillas. Había pensado acompañar el plato con algún cereal pero se me había terminado mi favorito, la quinoa, y una de mis amigas no come ni arroz ni pasta, entonces decidí que con lo que ya había preparado era suficiente. De postre preparé una infusión de naranja con canela, genjibre y sirope de agave y unos deliciosos macarons de frutas (el de pistacho estaba increíble!)

Teníamos tanta hambre que olvidamos hacerle fotos a la comida. Nos acordamos cuando ya prácticamente estábamos terminando.

Durante una comida vegetariana con amigas no vegetarianas el tema de la nutrición está asegurado. Una de mis amigas me preguntó cómo llevo el ser vegetariana en los rigurosos inviernos moscovitas. Le dije la verdad: no muy bien. Cuando las temperaturas empiezan a bajar de cero, y a bajar bastante durante varios meses, es necesario tener un cuidado especial de la dieta porque a esas temperaturas es muy importante tener un buen aporte calórico y comer alimentos que den mucha energía. El año pasado me sentía siempre muy agotada, un poco de mal humor y siempre me apetecía comer productos muy altos en grasas pero cuyo aporte nutricional es prácticamente cero. Por ejemplo, me pasaba el día pensando en comer snacks de la máquina del trabajo; iba muy a menudo a la caftería Schocoladnitsa a comer la grasienta crema de champiñones que ofrecen en el menú del día; sentía necesidad de chocolate a todas horas…

Es verdad, el año pasado no cocinaba tanto como este año y no tuve esto en cuenta. Este año, en cambio, estoy cocinando mucho más: no he comido el menú del día en el restaurante ni un solo día desde que llegué. A pesar de mis horarios raros y complicados he conseguido llevarme el tupper al trabajo todos los días y me siento feliz y orgullosa por ello.

En las noticias dicen que este será el invierno más frío en los últimos veinte años y que llegaremos a alcanzar los -45º. Para prepararme para los rigores del invierno que se aproxima he consultado la página web de Mireia Gimeno y he hecho una lista de los alimentos que no pueden faltar nunca en mi despensa:

  • Garbanzos: Mi legumbre favorita. Un poco difícil de encontrar aquí, pero no imposible. Se pueden comprar en Auchan, en los lujosos supermercados Azbuka Vkusa y Globus Gourmet y también en la tienda vegetariana Jagganath.
  • Quinoa: Mi cereal favorito. Es muy caro porque solo se encuentra en los supermercados de lujo y en Jagannath.
  • Trigo Sarraceno: la famosa griechka, típico ingrediente de la cocina rusa. Creo que es el producto más barato y más fácil de encontrar aquí.

    Foto de Laura Morales

  • Lentejas: Se pueden encontrar en cualquier supermercado y hay muchísimas más variedades. Nunca había visto lentejas de tantos colores en España! Con ellas hago unas hamburgesas para chuparse los dedos.
  • Tofu fresco: Nunca he sido una gran admiradora del tofu. De hecho, antes casi nunca lo comía. Tal vez es que no sabía cómo prepararlo. Pero creo que en invierno será un alimento imprescindible y gracias a la web de Mireia Gimeno, he encontrado muchas maneras interesantes de cocinarlo. Lo compro en la tienda Jagganath.
  • Semillas: Siempre tengo un bote de semillas de lino trituradas en mi despensa y añado una cucharada en mis tostadas del desayuno. Son un superalimento que no puede faltar. También tengo siempre a mano un bote de Tahín (pasta de semillas de sésamo) para preparar hummus o simplemente para usarlo como “mantequilla” en las tostadas. Antes no era posible encontrar Tahín en ningún lugar (que yo supiera) en Moscú pero en mi última visita a Jagganath vi que ahora tienen (y fui feliz). Las semillas de girasol y de calabaza, especialmente estas últimas, son super populares en Moscú, sobre todo en verano. La típica escena veraniega: toda la gente del barrio en los parques, bebiendo cerveza y comiendo pipas. En el supermercado de mi barrio hay una tiendecita de frutos secos y semillas a granel donde los precios son más que competitivos.
  • Alga wakame: La traigo de España, de la marca gallega Porto Muiños. Lo bueno es que un paquete cunde muchísimo. Las únicas algas que se encuentran aquí son las tiras de Nori para preparar sushi.
  • Mugi Miso y salsa de soja: Es posible encontrarlos aquí; en cualquier supermercado normalucho tienen su sección de productos japoneses.
  • Frutos secos: Son muy populares aquí. Hay quioscos de gominolas y frutos secos en la entrada de la mayoría de las estaciones de metro.
  • Mermeladas o confituras: En Rusia tienen una amplia variedad de compotas y mermeladas tradicionales pero no me acostumbro a su textura. Recientemente he encontrado las deliciosas mermeladas de la marca catalana Can Bech en el supermercado Globus Gourmet.
  • Jengibre fresco: Me encanta su sabor en las infusiones y es perfecto para calentarse después de una fría y agotadora jornada.
  • Hierbas aromáticas y especias: Mi compañera de piso y yo somos auténticas fanáticas y tenemos una gran colección de diferentes hierbas y especias en casa. Son muy baratas y se pueden encontrar en cualquier supermercado habitual. En nuestra despensa nunca falta el eneldo, fresco y seco, la hierba aromática rusa por excelencia (en ruso ucrop, “укроп”). La ponen en todas partes y a toneladas y por eso antes odiaba su sabor pero me he acabado acostumbrando y he llegado incluso a apreciarlo. Para encontrar algunas más “exóticas” aquí como comino o clavo, recomiendo ir a Jagganath, donde están muy bien de precio.
  • Aceite de oliva: Ay, el aceite! Antes intentaba traerlo siempre de España pero, ¿qué hacer cuando se termina o cuando no se factura maleta? Pues compro el Borges de toda la vida, aunque una botella de 0,5 L cuesta algo más de 300 rublos. Por un poco más se puede comprar el aceite de oliva virgen extra primera prensada en frío y ecológico de Le Pain Quotidien.

En cualquier caso, lo mejor es siempre comer tanta variedad de alimentos como sea posible y comprar productos frescos y de temporada. En Moscú esto es más fácil de lo que parece: hay muchísimos mercados en toda la ciudad. Uno de los más famosos por su relación calidad-precio es Dorogomilovsky, que se encuentra cerca de la estación de metro Kievskaya. Jennifer Eremeeva, otra expat en Moscú, escribe un interesante blog sobre temas culinarios en Moscú y organiza algunas “culinary adventures” para los seguidores de su blog. Hace unas semanas tuvo lugar una visita al mercado de Dorogomilovsky pero no pude acompañarlos porque tenía que trabajar a esa hora.

Además, para encontrar productos frescos no necesito cruzar medio Moscú. En la estación de metro donde vivo hay muchas pequeñas fruterías y los fines de semana hay un mercado enorme de pagesos.

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