En el Moscú salvaje (I)

Un sábado por la mañana del mes de octubre, nos despertamos con el sol en la cara. ¡Qué maravilla! ¡Vamos a hacer uno de nuestros paseos! ¿Y la guía? ¿La guía de otoño? No estaba…. Tragedia.

Vale, tenemos la de invierno, la de verano y la de primavera. La de primavera, casi terminada. La de invierno es demasiado invernal y la de verano demasiado veraniega. ¿Qué hacemos? Por supuesto no podemos quedarnos en casa con un día así.

¡Inventamos un paseo! Cerca de casa para no tener que viajar mucho en metro (los fines de semana lo evito a toda costa). Empezamos a mirar nuestro plano de Moscú, pegado detrás de la puerta de la habitación y con todos nuestros paseos marcados con rotulador.

Foto de Laura Morales

Vamos a inventar un paseo en algún lugar donde no hayamos ido todavía.

Podemos ir a un parque, con este sol hay que aprovechar. 

¡Quiero ir a Losiny Ostrov! – dije. Y MNI se puso manos a la obra para inventar una ruta. Mirando el mapa se dio cuenta de que, en realidad, el Parque Nacional Losiny Ostrov estaba muy cerca de su casa.

Ya está, ¡lo tengo! Si bajamos en la estación de metro Babushkinskaya podemos caminar hasta la entrada del Parque Nacional, cruzar el parque por este camino y llegar al otro lado: no muy lejos se encuentra la estación de metro Sholkovskaya y mi casa.

En el plano todo parecía muy claro y muy cerca. ¡Perfecto! Entonces solo tenemos que ir en metro hasta Babushkinskaya, pero regresamos a tu casa a pie. 

¡En marcha!

Foto de Laura Morales

Llegamos a Babushkinskaya y empezamos a caminar en dirección al parque siguiendo un plano de la ciudad. Después de cruzar varias calles, un mercado, las vías del tren y una carretera, parecía que estábamos acercándonos a la entrada del parque. Podíamos ver los árboles, pero no podíamos encontrar la entrada. Medio perdidos, preguntamos a un vigilante, que nos indicó un camino que no nos parecía muy adecuado. Todavía medio desorientados, nos encontramos con un matrimonio mayor, a quienes volvimos a preguntar.

Los viejecitos fueron muy amables con nosotros. No solo nos explicaron cómo llegar a la entrada de Losiny Ostrov, sino que nos acompañaron hasta allí mismo – ¡y no estaba precisamente cerca!
Durante el camino, fuimos charlando: nos preguntaron de dónde éramos, qué hacíamos en Moscú, dónde vivíamos. MNI les preguntó cómo era el barrio. Ellos nos empezaron a contar que cuando eran jóvenes, en época soviética, vivían en el centro de Moscú pero tras la caída del régimen tuvieron que dejar su piso en el centro porque no podían pagar su casa. Entonces tuvieron que mudarse a esta zona, casi en las afueras. En aquel momento el barrio era muy tranquilo pero nos dijeron que ahora ya no es tan bueno.
A la mitad del camino el hombre se despidió de nosotros porque le dolía la pierna y regresó a casa, pero la señora nos acompañó hasta el final muy amablemente. Prácticamente en la puerta del parque nos despedimos de esta entrañable abuelita, que nos deseó mucha suerte.

Continuará…

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