Objetivo final: Suzdal

Nos levantamos a las 6:30 y fuimos hasta la estación de metro Kurskaya para coger un autocar hasta Vladímir. El autocar se encontraba en medio de la calle, aparentemente no había ninguna parada y en ningún lugar especificaba que ese bus iba a Vladímir. Preguntamos al conductor que nos contesó con un “da, da” cansado y no muy fiable y subimos al autocar. Solo quedaban dos lugares vacíos que parecían estarnos esperando. El bus salió a las 7:20. Todo el mundo dormía y yo seguí el ejemplo – total, si no iba a Vladímir no podría darme cuenta hasta llegar a cualquier otro lado: solo podía estar tranquila durante las casi 4 horas que duraba el viaje.

Vladímir

Foto de Laura Morales

A las 11 nos bajamos en la última parada: era la estación de autobuses de Vladímir. Lo habíamos conseguido. Inmediatamente fuimos a la ventanilla y compramos otro billete para Bogolyubovo, un pequeño pueblo cercano. Ahí vimos un monasterio y una iglesia en el medio de la nada, que se suponía que estaba en una isla, pero todo estaba absolutamente blanco. Decidimos caminar hasta ella, pero la nieve era tan profi¡unda y espesa que a cada paso que dábamos nos hundíamos hasta la rodilla. La iglesia estaba demasiado lejos y nosotros todavía teníamos un largo día por delante con muchas cosas que ver y hacer. Desistimos y retrocedimos para coger de nuevo el bus a Vladímir. Allí visitamos bastante rápidamente la zona antigua de la ciudad y comimos nuestro bocadillo congelado en un banco congelado de un parque.

A las 14:30 cogimos otro autobús para ir hasta Suzdal, objetivo final de nuestro viaje, donde llegamos unos 50 minutos más tarde. Bajamos en la última parada, que era la estación de autobuses y caminamos 20 minutos hasta el centro. Un señor que continuaba sentado en el autobús nos gritó en inglés… Stay!! Porque si pagas 15 rublos más, el mismo bus continúa unos minutos después y te lleva hasta el centro de Suzdal. Pero el día era soleado, perfecto para pasear, así que decidimos bajar ahí e ir a pie igualmente.

Foto de Laura Morales

Foto de Laura Morales

Al llegar al pueblo me sorprendió encontrarme con un pequeño pueblo de cuento de hadas, acogedor y lleno de turistas de otros lugares de Rusia. De hecho, Vladímir y Suzdal son dos ciudades que han vivido siempre eminentemente del turismo – especialmente la segunda – pero con la caída de la URSS el turismo interior descendió y solo ha empezado a resurgir en los últimos años.

Suzdal parece una verdadera ciudad-museo, plagada de monasterios e iglesias por todas partes y callecitas con casas de madera muy pintorescas. También hay un interesante museo etnográfico y millones de puestos de souvenirs (a precios más competitivos que en Moscú).

Cuando llegamos paseamos por algunas calles céntricas y por encima del río congelado, visitamos uno de los monasterios de la ciudad, llamado Monasterio del Salvador de San Eutimio,  y compramos una botella de la bebida típica de Suzdal, la medovukha, una especie de “sidra” hecha a base de miel. Después de todo el día estábamos muy cansados, así que hacia las 19 decidimos ir a refugiarnos en algún lugar calentito.

Debido a este resurgimiento del turismo en Suzdal hay un hostel de nueva creación. El lugar ocupa una casa típica, estilo Isba, cerca del centro y en la orilla del río. Es una casa moderna, pero de estilo tradicional, con una decoración muy cómoda y acogedora. Habíamos reservado por internet con antelación pero a pesar de ello nos encontramos también con algunos imprevistos:

Foto de Laura Morales

Foto de Laura Morales

– En teoría habíamos reservado una habitación privada, pero al llegar ahí nos informaron de que no había y todas eran compartidas.

– En su página web ofrecían sauna, pero al llegar no funcionaba.

– También anunciaban que disponían de cocina, pero esta era tan básica que ni siquiera había un fogón o un microondas.

A pesar de ello tuvimos una buena cena con lo que habíamos preparado en Moscú, disfrutamos de los relajantes puffs de su sala de estar, donde bebimos nuestra medovukha y dormimos muy juntitos en nuestra diminuta litera y descansamos mucho: el domingo iba a ser un largo día…

Sobre el río - Suzdal

Foto de Laura Morales

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