Explorando Suzdal

Nos levantamos con los primeros rayos del sol entrando por la ventana… el día prometía ser bonito y despejado y el termómetro marcaba -20º!!

Foto de Laura Morales

Foto de Laura Morales

Desyunamos, dejamos el hostel y nos fuimos con nuestras mochilas a otra parte: queríamos llegar al museo etnográfico lo antes posible antes de que empezaran a llegar los autocares de turistas así que nos plantamos allí justo cuando acababan de abrir.

¡Qué sorpresa cuando vimos aparcar un autobús lleno de… turistas japoneses que disparaban sus cámaras fotográficas a diestro y siniestro. Corrimos para entrar antes que ellos, ahora que todavía estaban entusiasmados con sus primeras fotos. Este museo es un espacio al aire libre donde se pueden ver diversas construcciones de estilo tradicional y rural ruso: molinos, isbas, iglesias… que se podían visitar también por dentro. Este tipo de museo etnográfico abunda en numerosas ciudades de países exsoviéticos, pero nunca dejan de fascinarme…

Foto de Laura Morales

Logramos esquivar a los japoneses y salimos del museo. Después caminamos hasta el otro extremo de Suzdal para visitar el monasterio de mujeres. Después caminamos hasta el centro y llegamos hasta el Kremlin, con sus iglesias, sus puestos de souvenirs y sus trineos tirados por caballos.

En ese momento teníamos ya bastante frío: habían pasado ya 4 horas desde que salimos del hostel y los -20º empezaban a notarse, teníamnos ganas de tomar algo caliente. Decidimos buscar un café pero no sabíamos muy bien adónde ir. En ese momento pasábamos por delante de un mercado de souvenirs y artesanía de Suzdal y justo en la puerta leímos un cartel donde se anunciaba una tetería rusa con blini, pelmeni y pasteles dulces y salados… ¡justo lo que necesitábamos!

La tetería se ubicaba en una acogedora casita de madera toda decorada con objetos tradicionales: samovares, objetos de madera…la comida se servía en cazuelitas de barro, las camareras vestían ropa tradicional y de fondo sonaba música folklórica. ¡Qué bien sienta una comida caliente después de un frío día!

Un poco menos cansados volvimos a pie a la estación de autobuses para volver a Vladímir, donde nos esperaba el autocar para volver a Moscú. Qué pena que el fin de semana haya pasado tan rápido… pero pronto viene un fin de semana largo, el del 8 de marzo (día de la mujer), para el que ya tenemos también algunos planes…

Foto de Alberto Fornasier

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