Postales desde Rostov

Tuvimos que levantarnos a las 6 de la mañana para coger un tren a Rostov. Nos sorprendió que a esa hora de un día festivo (era el 8 de marzo) el metro fuera ya llenísimo de gente con bolsas y maletas. ¿Adónde irá toda esa gente? Como nosotros, todos ellos iban a aprovechar el puente para escapar de Moscú.

En Yaroslavsky vokzal nos subimos a un tren super moderno que nada tenía que envidiar a nuestro AVE y ahí empezó mi siesta de casi tres horas hasta que llegamos a Rostov Veliky, una de las ciudades del llamado “Anillo de oro”. Rostov se encuentra a unos 200 km al nordeste de Moscú y está situado a orillas del lago Nero.

Como en la mayoría de pueblos y ciudades grandes o pequeñas de Rusia, en Rostov se puede visitar el Kremlin y un montón de iglesias y monasterios. Aunque lo que más me impresionó fue el aspecto de pueblo costero que sugerían las casas y los barcos ubicados a orillas del lago a pesar de la nieve. Básicamente nos pasamos el día paseando por la ciudad y por la tarde fuimos a tomar algo a un restaurante que nos había recomendado una de mis estudiantes. Para quien visite Rostov vale realmente la pena pasar por ahí porque la comida es de buena calidad y los precios son normales (no como en Moscú). Además, también tiene algunas habitaciones donde alojarse para aquellos que planeen continuar con el viaje al día siguiente. Esta vez nosotros decidimos volver a Moscú.

Pienso que es mucho más interesante y más claro si en lugar de contar qué hicimos en Rostov minuto a minuto os dejo unas cuantas fotos de este día.

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