El colmo del kitsch

Moscú siempre me ha parecido una ciudad mal hecha o, dicho de otro modo, sin armonía. En cualquier lugar, desde el centro hasta los barrios periféricos, lo feo y lo bonito se mezclan y es difícil diferenciar una cosa de la otra.

Por ejemplo, en la típica foto turística desde alguno de los puentes que cruzan el río moscova cerca del Kremlin, aparecerá en el horizonte un montón de cúpulas doradas, rascacielos estalinianos y columnas de humo de las chimeneas de las fábricas del centro de la capital. Lo mismo sucede cuando te adentras en un bosque: crees que estás a las afueras de la ciudad, lejos del ruido y de la contaminación, en contacto con el aire puro y la naturaleza…pero no. Para muestra un botón:

Pero el lugar más exagerado, el lugar donde más claramente podemos encontrar esta mezcla de fealdad y hermosura; de lo nuevo y lo viejo; del mal gusto y el intento exagerado de grandeza es en uno de los parques más turísticos de Moscú, VDNKH.

Este parque, cuyo nombre significa Centro ruso de exposiciones, se construyó entre 1935-39 para ofrecer en la capital una muestra de los productos y de la agricultura de las otras repúblicas que formaban la Unión Soviética. El parque se concibió como un mercado donde en cada pabellón (dedicado a cada una de las diversas repúblicas) se podían comprar diversos productos de todas partes de la URSS. Hoy en día es uno de los parques favoritos de los moscovitas, especialmente en verano, para patinar e ir en bicicleta y algunos de sus pabellones siguen en funcionamiento, aunque con usos diversos de los de su origen. Cada pabellón pretende ser una muestra arquitectónica típica del país al que estaba dedicado y a lo largo y ancho del parque hay numerosas fuentes con símbolos que alaban la agricultura y la caza soviéticas. La mayoría de estas fuentes y pabellones tienen esculturas doradas con detalles como espigas de trigo y campesinas vistiendo los trajes tradicionales de su país. También se alaban otros grandes éxitos de la época sovietica, tales como la aeronáutica y la cosmonáutica y podemos encontrar cohetes y aviones espaciales en él.

La mayoría de estos pabellones, como decía, ahora están ocupados por otros negocios: bazares y mercadillos donde se vende casi de todo, algunos restaurantes, cines 3D y otras atracciones, cada cual más extraña, pero muchos de ellos están cerrados al público y en estado de semiabandono.

Estos edificios antiguos, magníficos pero mal cuidados, prácticamente abandonados con sus esculturas doradas pero sin brillo confieren al parque de VDNKH un ambiente decadente y una atmósfera melancólica. ¿Son los restos de un sueño (en este caso el sueño comunista de la Unión Soviética) del que solo quedan ruinas?

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